Juan Méjica y Benjamín Méndez son los autores de la obra, que cuenta con fotografías de Ignacio Martínez
Por la izquierda, Salvador Méndez, Juan Méjica, Trini Canel y Benjamín Méndez, en Oviedo. irma collín. 2009
El río Meiro, si bien tiene su cabecera en Boal y posee arterias en El Franco, discurre, en su mayor parte, por el concejo de Coaña. Es el mayor afluente del Navia y tiene una característica que lo hace único. «Es el río con el mayor número de meandros de España». Además, se pueden encontrar en él cuarenta molinos, «elementos esenciales de la tecnología rural». Así lo afirmó Juan Méjica, coautor, junto con el geógrafo Benjamín Méndez, del libro «Ingenios hidráulicos de la cuenca del Meiro. Un viaje iniciático por el Río de los Meandros», obra que presentó ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA.
Méjica explicó que su libro es el fruto de un trabajo conjunto entre los autores, y la fotografía de Ignacio Martínez, y que en él se busca plasmar, catalogar y estudiar «pormenorizadamente» los molinos -algunos en ruinas, y otros que aún funcionan-, «importante patrimonio» del concejo coañés. Benjamín Méndez expuso durante la presentación algunos de estos ingenios hidráulicos, que, según indicó, sólo diez son de fácil acceso, ya que al resto es complicado llegar debido a que se encuentran en el fondo de valles muy cerrados y, además, llevan abandonados tres o cuatro décadas. «Hay que echarle muchas ganas, muchos días y mucho valor para poder llegar a ellos», dijo el geógrafo. «Los vecinos de Coaña son poseedores de un gran tesoro», indicó Méjica y añadió que no hace falta ir «ni al Congo, ni al Amazonas» para vivir el «pulso del bosque y el pulso del agua, elementos que acercan a lo primario».
En el acto de presentación también intervinieron Salvador Méndez, alcalde de Coaña, y la escritora Trini Canel, quien manifestó que la obra habla de «anclajes mecánicos» y de «vericuetos» de este río asturiano. «Al adentrarnos en él podemos sentir las briznas de su historia», afirmó. Por su parte, Salvador Méndez manifestó que las páginas del libro nos hacen navegar en un itinerario «curvilíneo», y por un paisaje «pintoresco y de generosa belleza». Pero, además, es un proyecto didáctico y un paseo por la historia, por la etnografía y por las anteriores formas de vida que dieron paso a la historia de la tecnología hidráulica. «Y este trabajo no pudo caer en mejores manos», manifestó Salvador Méndez.
LA NUEVA ESPAÑA